ARQUITECTOS PROYECTAN MEDIDAS DE INTEGRACIÓN SOCIAL Y URBANA EN LAS CIUDADES

Paliar el déficit habitacional es un constante desafío de las autoridades, sin embargo, los expertos coinciden que los desarrollos deben estar acompañados de una integración social normada en los Planes Reguladores Comunales. 

Según el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU), en Chile ninguna de las comunas cumple con estándares de integración social, es decir, donde convivan familias de distinto nivel socioeconómico. Esto es algo que para los expertos condiciona la calidad del ambiente urbano en el país y por ello debe ser analizado cuanto antes.

En este sentido y en el marco de la Trienal del Sur del Mundo, el arquitecto Sergio Baeriswyl explicó los factores que en Chile aún promueven una grave segregación urbana y social. “Mientras hemos sido muy exitosos en la construcción de viviendas no lo hemos sido con los barrios y lo peor es que hemos construido una “segregación con techo””, dijo.

Según explica Baeriswyl, solo 18 comunas del país cumplen con el estándar que fijaron para áreas verdes, es decir 10 m² por habitante; realidad muy lejana para casi la mitad de la población del país. Lo mismo ocurre con los tiempos de viaje diario, donde 7 de 44 comunas presentan un promedio menor a 60 minutos diarios en traslado.

Todo ello grafica una condición desigual, aunque hay otros patrones que lo engrosan como la construcción de autopistas subterráneas bajo un parque versus las autopistas construidas por encima de todo. “En esto, el Estado debe asegurar igualdad”, señala Baeriswyl, presidente CNDU.

A su vez el conjunto de viviendas, barrios y comunas, el CNDU revela que ninguna presenta una proximidad residencial del 100%, es decir, donde convivan familias de distinto nivel socioeconómico. Solo cinco de 71 casos estudiados lo cumplen en un 80%. “Chile en unos pocos años tendrá un ingreso per cápita comparable a un país desarrollado, pero en ningún caso seremos un país integrado”, explica Baeriswyl, sobre lo que según cree podría destruir la sociedad.

En cuanto a las medidas para nivelar estas situaciones, la CNDU plantea una Agenda Social Urbana como desafío integral y de largo plazo, para lograr una equidad territorial y una correcta planificación urbana. Al 2025 busca lograr un único ingreso municipal y reducir el déficit habitacional e incorporar como una norma en los Planes Reguladores Comunales (PRC), la integración social.

Principios que sin duda no son fáciles de alcanzar, tal como reconoce Baeriswyl. “Es algo muy difícil, pero un país no puede trabajar sin metas, si no hay meta no hay un plan y si no hay plan, no hay logro”, dice.

Por su parte, Richard Araneda, presidente del Colegio de Arquitectos de Arica y Parinacota, añade que “las variables de integración están excluidas en los instrumentos de planificación, eso se refleja en Arica donde se lleva cuatro años en trámite su PRC y detrás un gremio de la construcción presionando. Aún así faltan herramientas para que no continúen verdaderas aberraciones urbanísticas”.

En materia legal, en 2020 se estaba elaborando un proyecto de ley que modifica las normas de Integración Social y Urbana, lo que actualmente está en discusión parlamentaria. En tanto el Ministerio de vivienda y Urbanismo propone reforzarlo e incorporar algunos de estos aspectos que modifica varios cuerpos legales, entre ellos la Ley General de Urbanismo y Construcciones.

Al cierre del conversatorio, que reunió el 13 de mayo de 2020 personas de diferentes sectores más allá de la arquitectura, Sergio Baeriswyl, -quien presentó esta indicación a la Comisión del Senado- indicó que es un desafío que vuelve atrás la discusión de la Ley, para que se incorporare la integración social para alcanzar el desarrollo equitativo y sustentable de las ciudades.